Cómo escribir guiones de voz en off para e-learning
Un guion pobre en e-learning consume tiempo de grabación y desconecta al alumno. Así se escribe un guion que funciona en el estudio y en el curso.

Escribir un guion de voz en off para e-learning no es lo mismo que escribir un deck de diapositivas o un manual de formación. Escribir para el oído implica decisiones completamente distintas. Un guion que se lee bien en papel puede desmoronarse en cuanto un locutor intenta interpretarlo. El resultado son retrabajos, retrasos y una experiencia de aprendizaje plana, por muy buena que sea la producción.
Esta guía abarca cada etapa del proceso: estructura, ritmo, formato, errores habituales y cómo entregar un guion que el locutor pueda grabar con una sola pasada.
Escribe para el oído, no para la página
El error más común en guiones de e-learning es redactar en un registro que parece profesional, pero suena robótico en voz alta. Las oraciones largas con cláusulas encadenadas, las construcciones pasivas y el vocabulario formal juegan en tu contra. La voz tiene que respirar, hacer pausas y aterrizar énfasis —y eso exige frases cortas, contundentes.
Lee cada línea en voz alta antes de entregar el guion. Si te trabas, reescríbela. Si necesitas respirar a mitad de frase, divídela. Si una frase suena extraña al pronunciarla, sonará extraña grabada; no hay edición que arregle un texto mal escrito.
Usa contracciones libremente: vas a, esto es, estamos. Así es como habla la gente y le das al alumno la sensación de estar ante una conversación, no ante un documento de políticas. Evita nominalizaciones —convertir verbos en sustantivos—. “Tomar una decisión” queda formal; “decide” funciona mejor al oído.
Adapta el ritmo a la carga cognitiva
Las voces en e-learning suelen moverse entre 130 y 150 palabras por minuto: más lento que un podcast, más rápido que una declaración legal. Para módulos densos con procesos técnicos, apunta al extremo inferior. Para onboarding o formación de habilidades blandas, el límite superior está bien.
Una prueba útil: un módulo de 60 segundos debe contener unas 130–145 palabras de guion hablado, sin contar las pausas marcadas. Cuenta tus palabras. Si te pasas, recorta —no pidas al locutor que hable acelerado. Si te quedas corto, pregunta si los visuales están cubriendo suficiente contenido o si el guion está demasiado escaso.
Incluye pausas deliberadas. Usa un salto de línea o una indicación como [pausa] después de cualquier instrucción que el alumno deba ejecutar, tras una definición clave o al final de cada sección antes de una evaluación. Esos puntos de respiro no son silencio inútil, son parte del diseño instruccional.
Relaciona el guion con los visuales
La voz en e-learning funciona mejor cuando complementa, no repite, lo que se ve. Si la diapositiva muestra un proceso de tres pasos, la voz debe aportar contexto, razones e implicaciones que no se explican en la pantalla.
Una prueba útil: si quitas el audio y el alumno entiende el contenido principal solo con la pantalla, el guion es redundante. Si quitas los visuales y el audio por sí solo transmite el mensaje sin apoyo visual, las imágenes son decorativas. Ambos extremos desaprovechan el medio. Guion y pantalla deben sustentarse mutuamente.
Escribe el guion en paralelo con el storyboard, no después. Cuando se desarrollan juntos, la voz rellena los vacíos visuales en vez de describir lo que ya se muestra. Si te entregan un storyboard terminado y te piden el guion, tu primer trabajo es identificar qué dicen claramente los visuales y escribir alrededor de eso.
Formatea el guion para el locutor
El formato determina la rapidez de la sesión. Un guion limpio y bien estructurado es una cortesía profesional y afecta directamente al coste y la calidad, especialmente si el locutor trabaja desde un estudio en casa sin director conectando.
Usa formato de dos columnas cuando puedas: a la izquierda la referencia visual o pantalla, a la derecha el guion hablado. Así el locutor entiende qué sucede en pantalla y ajusta el tono, aunque nunca vea el curso.
Marca las palabras que deben llevar énfasis con negrita. Para términos técnicos de pronunciación no evidente —nombres de marca, siglas, nombres propios en otros idiomas— incluye una guía fonética entre corchetes justo después: Voicfy [VOYS-fee], SCORM [SKORM]. Hazlo aunque te parezca obvio; los locutores trabajan con docenas de clientes y no siempre conocen tu producto.
Evita los puntos suspensivos (...) para señalar una pausa. Usa un salto de línea o escribe [0.5s de pausa] explícitamente. Los puntos suspensivos son ambiguos: pueden indicar titubeo, final abierto o continuación. Las indicaciones escénicas no dejan lugar a dudas.
Errores comunes que arruinan grabaciones
El exceso de siglas es el problema más habitual. Un guion lleno de iniciales —LMS, SME, KPI, SOP— cansa al grabarlo y dificulta la comprensión para el alumno. Expándelas la primera vez que aparecen, incluso si tu público interno las conoce. Los locutores no son miembros de la organización.
Los trabalenguas son más frecuentes de lo que imaginas. Acentrismos, repeticiones de consonantes y secuencias de frases similares generan dificultades reales de interpretación. “Habilidades exitosas de stakeholders” parece correcto sobre el papel. Intenta decirlo rápido cinco veces en cabina.
Las frases demasiado largas son otro problema constante. Una oración de 40 palabras con una cláusula anidada se regraba siempre, incluso por un locutor experimentado. La solución es reescribir, no repetir.
Cómo briefing al locutor
Un guion no es suficiente. Una nota de dirección buena cabe en un párrafo corto y cubre tres cosas: la audiencia, el tono y uno o dos puntos de referencia concretos.
Por ejemplo: “Este contenido es onboarding para nuevos comerciales en una empresa financiera. El tono es cálido y animador —como un compañero experto explicando cómo funcionan las cosas, no un oficial de cumplimiento. Piensa en claridad y apoyo, no en formalidad. Energía similar a [grabación de referencia o ejemplo].”
Si publicas el proyecto en una plataforma como Voicfy, incluye esta nota junto al guion en el briefing. Los locutores que comprenden la audiencia y el contexto entregan la primera toma más precisa —lo que significa menos revisiones y una entrega más rápida.
Revisión antes de enviar
Antes de enviar el guion, repasa siempre esta lista:
- Lee todo el guion en voz alta al ritmo de grabación —corrige cualquier tropiezo
- Comprueba el recuento de palabras con tus objetivos de tiempo
- Asegúrate de que cada sigla se escribe completa en su primera aparición
- Verifica que todos los nombres de marca y términos técnicos tengan guía fonética cuando haga falta
- Confirma que guion y storyboard están sincronizados —sin redundancias ni lagunas
- Elimina frases de relleno: “como mencionamos antes”, “vamos a ver ahora”, “observemos”
Esa revisión dura diez minutos y detecta errores que de otro modo costarían una ronda de correcciones. Un locutor que recibe un guion limpio y bien estructurado entrega una grabación más limpia y rápida —y la diferencia se nota en el curso terminado.
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